La colaboración entre administraciones y otras instituciones públicas y privadas, a través de programas de patrocinio y mecenazgo, ha sido la piedra angular que, además de otros aspectos, ha reportado a patrocinador y patrocinado, importantes beneficios.
Lo señalado, desde el punto de vista de las empresas y entidades que practican estas colaboraciones, se adapta plenamente a lo que se puede considerar nuevas tendencias respecto al ejercicio de la responsabilidad social corporativa desde la práctica del mecenazgo como cauce principal de la misma; los beneficios, en notoriedad e imagen pública -y, según casos, fiscales-, por las acciones específicas de patrocinio y mecenazgo, otorga un valor social añadido y una mayor eficiencia a la comunicación intencional que se traduce, sin la menor duda, en la diferenciación sin paliativos, en relación a sus competidores.